Declaración de intenciones

Este blog intenta tener cubiertos al menos dos sentidos del hipotético visitante: la vista y el oído. La vista resulta evidente y el oído se consigue haciendo clic en el título de cada entrada.
Espero que lo disfrutéis.

lunes, 10 de julio de 2006

O Infante


Deus quer, o homem sonha, a obra nasce
Deus quis que a Terra fosse toda uma
Que o mar unisse, já não separasse
Sagrou-te e foste desvendando a espuma


E a orla branca foi
De ilha em continente
Clareou correndo até ao fim do mundo
E viu-se a terra inteira, de repente
Surgir redonda do azul profundo


Quem te sagrou, criou-te português Do mar e nós em ti nos deu sinal
Cumpriu-se o mar e o império se desfez
Senhor, falta cumprir-se Portugal

E a orla branca foi
De ilha em continente
Clareou correndo até ao fim do mundo

E viu-se a terra inteira, de repente
Surgir redonda do azul profundo

© Fernando Pessoa / Dulce Pontes

3 comentarios:

Crisálida dijo...

Preciosa la fotografía del infante con la explosión de luz al fondo. Y las sombras que se ciernen frontalmente. Me gusta porque se presenta desvaída y lanzada hacia delante, como una promesa. Tiene una potente vitalidad. Y un aire decadente, de tiempos ya pasados. La sombra y la luz, como la vida misma.
Besos princesa.

Crisálida dijo...

"El día en que una estatua está terminada, su vida, en cierto sentido, empieza. Se ha salvado la primera etapa que, mediante los cuidados del escultor, la ha llevado desde el bloque hasta la forma humana; una segunda etapa, en el transcurso de los siglos, a través de alternativas de adoración, de admiración, de amor, de desprecio o de indiferencia, por grados sucesivos de erosión y desgaste, la irá devolviendo poco a poco al estado mineral informe al que la había sustraído su escultor...Los seres imperfectos se agitan y se emparejan para complementarse, pero las cosas puramente bellas son solitarias como el dolor del hombre". ( "El tiempo gran escultor", Marguerite Yourcenar )

Bliss dijo...

Y es que así es Portugal. No hace mucho comentaba con unos amigos que Roma me decepcionó por el descuido que presenta; sin embargo Portugal tiene todo él el encanto de la decadencia: se desgasta por el paso del tiempo y el uso, pero no por el descuido y la desgana.